Por Clara Pavón, especialista en Coaching de NB Norman Broadbent

Desde que Lewis Carroll escribiera en 1864, las aventuras de “Alicia en el país de las maravillas” se han hecho muchas y muy variadas interpretaciones de su libro. Las más didácticas hacen referencia a su talante visionario al mostrar desde los ojos de una niña y los excéntricos personajes de su cuento, el complejo camino que supone abrirnos a nuevas formas de aprendizaje.

A través de Alicia y del mundo de los sueños, Carroll trata de aproximarnos a un mejor entendimiento de la inteligencia sutil que tienen los niños para interpretar y constituir la visión del mundo que los rodea y del que se saben protagonistas mágicos. Esta forma de aprendizaje y poder “mágico” que protagoniza Alicia, nos permite comprender mejor el modelo de aprendizaje trasgresor que se genera en un proceso de Coaching ya sea este personal (Live Coaching) o ejecutivo (Executive Coaching).

Comienzo

Al igual que Alicia se va adentrando en diferentes senderos del País de las Maravillas en los que vive enriquecedoras experiencias en busca de pistas que le conduzcan al Jardín de la Reina de Corazones, el cliente del coaching al adentrarse en el proceso, va atravesando distintas etapas bajo un único objetivo y denominador común: encontrar respuestas a las inquietudes que experimenta en su entorno social y personal, y a las que no halla explicación desde las enseñanzas adquiridas en la escuela. Este es nuestro pequeño jardín personal.

Así, se va dando cuenta que se encuentra en un laberinto, cuando intenta comprender sus sueños desde las enseñanzas adquiridas en la escuela. Inteligentemente, logra superar esta etapa para adentrarse en su “mundo interior” y poder descubrir desde otros ojos, como llegar hasta aquel maravilloso jardín en el que tanto le gustaría estar.

-¿Qué sabes de este asunto? – le preguntó el Rey a Alicia.
- Nada – respondió Alicia
-¿Nada en absoluto?- confirmó el Rey
-Nada en absoluto – confirmó Alicia
-Eso es algo muy trascendente – aseguró el Rey volviéndose hacia los jurados

Alicia experimenta el mundo desde sus más íntimas emociones y fantasías, desde la valentía que da la ignorancia, desde el acompañamiento que ofrece la inquietud por conocer y empaparse de todo lo que le rodea. Este valor e inquietud son el equivalente al motor del cambio que necesita poner en marcha un profesional que se enfrenta a un proceso de coaching para aceptar primero, y luego comprender, que sólo desde su parcela de “no saber y querer saber” puede hallar el espacio mental necesario hacia nuevos modelos de aprendizaje.

-¡Qué razón tienes Duquesa!- Estoy totalmente de acuerdo; y la moraleja de todo esto es, “procura ser como pretendes aparecer o si quieres que lo diga con mayor claridad: Nunca te imagines diferente de lo que a los demás pudieras parecer…

Pero no podemos olvidar sus experiencias pasadas y el estilo de liderazgo al que algunos de ellos deben renunciar. Muchos directivos al iniciar un proceso de coaching, nos transmiten que por razones erróneas o experiencias pasadas, desempeñan su trabajo desde la perspectiva del poder que da la “sabiduría”, pero perciben ciertas disonancias entre donde están y lo que desearían hacer. No en vano, han llegado lejos acumulando conocimientos de reconocido valor para las organizaciones empresariales de nuestra sociedad. Sin embargo, al igual que la Reina de Corazones con sus naipes, han percibido la existencia y el desconocimiento verdadero del “asunto” que les aleja de sus equipos, buscando un mejor conocimiento del tipo de “vínculo” que necesitan desarrollar con las personas.

Muchos de ellos, reconocen las circunstancias que les han llevado a desempeñar un papel de jefe que les aleja de su verdadera dirección y muestran preocupación por estar repitiendo conductas de superiores que han tenido y con las que no se identifican. El Coaching les ayuda a abrir las puertas para, como Alicia, poder acceder a su visión interior y comenzar a actuar un rol de “líder” más efectivo.

Nudo

Una vez adentrado el proceso de coaching, el cliente se encontrará al igual que Alicia, ante la necesidad de “cuestionar” y “dudar” de todo lo que ve para poder construir un puente referencial entre el mundo real y su mundo imaginado. En el diálogo que se genera dentro de la relación de coaching, el lenguaje será el puente que nos permitirá construir un nuevo mundo sobre lo aparentemente absurdo o sin sentido.

-¿Quién eres tú? – preguntó la oruga
-Pues verá usted señor, yo no estoy muy segura de quien soy, ahora, en este momento; pero al menos sí que sé quien era cuando me levanté esta mañana; lo que pasa es que he sufrido varios cambios desde entonces.

Otras veces, la sensación de pérdida que tenía Alicia en el País de las Maravillas es un poco esa sensación que un cliente vive en algún momento del proceso. Como todo sistema de aprendizaje, el coaching requiere de una gran fuerza de voluntad y trabajo personal para llegar a alguna parte:

-Minino de Cheshire…. ¿Me podría indicar hacia donde tengo que ir desde aquí?
-Eso depende de a dónde quieras llegar- contestó el gato
-A mi no me importa demasiado dónde,… – empezó a explicar Alicia
-En ese caso da igual hacia donde vaya – interrumpió el gato
-… siempre que llegue a alguna parte –terminó Alicia a modo de explicación.
-Oh, siempre llegarás a alguna parte.

Lograr el resultado deseado, requiere desarrollar una perspectiva diferente de nosotros mismos, del entorno laboral, así como, de la puesta en juego de nuevas habilidades y herramientas de interacción.

Al igual que dijo Borges en “El laberinto del Universo” 1976, en el Coaching “la razón emana de una toma de conciencia acerca de la existencia de un desajuste entre las herramientas cognoscitivas que disponemos y los hechos concretos que debemos afrontar”. El sueño de Alicia favorece un marco de conocimiento que le permite pensar, o al menos intuir que existen cosas “diferentes” fuera de su realidad y de sus propias percepciones.

…Estoy convencida de que siempre que como o bebo algo, me sucede algo interesante; de forma que voy a ver que efecto causa en mí esté brebaje [...]

-Y ¿qué tamaño querría tener? ¿Estás satisfecha con tu tamaño actual?- le preguntó la oruga
Pues verá usted señor, si no le importa me gustaría ser un poco más alta, porque con tres pulgadas, cualquiera se siente desgraciada! – contestó Alicia

Desenlace

Cuando Alicia curiosa e inquieta en ese mundo de fantasía: pregunta, cuestiona, se revela, se reafirma o consigue con una “pócima mágica” cambiar la fisonomía de su propio cuerpo; se revela ante ella una amplitud de visiones diferentes del entorno que le rodea dedicando tiempo para detenerse en cada uno de esos “nuevos mundos”. Esta nueva forma de aprendizaje experiencial permitirá a Alicia decidir, libremente, la estatura en la que se desenvuelve con suficiente habilidad y dominio.

Carroll, fue a mi juicio un gran maestro que se esforzó en demostrar, que existen otras formas de aprender o que, cuando alguien, como la pequeña Alicia, se adapta a su entorno con una visión más abierta y cercana, olvidando lo que ella entiende por “políticamente correcto”, sus posibilidades de actuación se multiplican y todo fluye de una forma más positiva y eficaz.

El Coaching intenta lo mismo desde la dinámica que se genera entre las emociones, el pensamiento y las relaciones interpersonales propias de un sistema organizativo. Aunque no se trata de renunciar a todas las experiencias anteriores y habilidades que han llevado a un profesional a obtener merecidos reconocimientos, sino más bien de ofrecerle una visión crítica de su desempeño ampliando los dominios de aprendizaje que le permitan ejercitar nuevas formas de liderazgo desde el diálogo y el desarrollo de la inteligencia emocional.

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