Carlos López Combarros
Responsable de Reclutamiento y Selección de Iberdrola

Querido amigo Herminio:

Hace un tiempo, una buena amiga mía me pidió que escribiera un artículo con el título que precede a esta misiva, sugiriéndome que lo hiciera como si las circunstancias del mercado laboral estuvieran normalizadas es decir, como si la oferta y la demanda de profesionales se encontraran en una dinámica de actividad interesante e intensa ya que, no podría ser de otra manera, si tuviera que posicionarme en la realidad que hoy por hoy nos rodea; la respuesta, en este caso y desgraciadamente, no podría ser la misma: hay demasiadas personas con talento que, en éste momento, se encuentran en una situación de profunda inestabilidad laboral, de desvinculación de sus respectivas empresas y / o en procesos de búsqueda de nuevos horizontes profesionales, que están teniendo severas dificultades para reubicarse de una manera medianamente satisfactoria en el mercado actual, lo que está creando profundas crisis emocionales individuales, problemas serios de relación en el marco familiar y, por qué no decirlo, que afectan también al conjunto de la sociedad aunque, aparentemente casi nunca pasa nada. Dicho esto, he optado por escribirte esta carta, manteniéndome en el marco anteriormente comentado, con el afán de materializar un tema del que hemos hablado en ocasiones múltiples, dentro de las muchas, largas y variadas conversaciones que venimos manteniendo sobre éste y otros muchos temas de cierto calado y de tono no necesariamente profesional.

El título comentado….. “cómo pedir un ascenso”………, me posiciona mentalmente de una manera extraña; no concibo muy bien que un hipotético colaborador mío tenga que asumir la iniciativa de “solicitarme un reconocimiento” que seguramente merezca ya que, considero que, ese papel, en todo caso, debería ser asumido por mi como supervisor directo de esa persona o como directivo y responsable de un grupo de personas que trabajan en mi equipo habitual. No es, en mi opinión, la persona afectada por la búsqueda de un ascenso la que debe asumir el rol de solicitar una promoción siguiendo el “cauce y procesos reglamentarios” sino que, el sujeto activo, el papel de verdadero promotor de cada una de las personas que tenemos a nuestro cargo, en todo caso, debemos asumirlo los supervisores directos; en ese sentido, es el directivo el que debe tener la sensibilidad y también el criterio para velar por que las expectativas y las competencias de sus colaboradores se encuentren a buen recaudo, protegiéndolas, reconociendo las aportaciones de cada cual de una manera generosa y premiando los logros de cada colaborador y su trayectoria en un marco general de igualdad de oportunidades y de equidad interna para todos, pero ponderando la meritocracia individual de cada persona que tenemos a nuestro cargo ( esa es parte de las tareas importantes que configuran a un buen gestor del talento).Ese papel promocional, desde mi punto de vista, es irrenunciable y el que cualquier directivo que se precie de tal, al nivel en el que se encuentre, el que debe apropiarse de una manera prioritaria si quiere tener autoridad y el reconocimiento entre su equipo, además de otros papeles de carácter técnico, organizativo, estratégico, etc, etc.

En un marco ideal y, por otro lado quizá no excesivamente frecuente, (también varía mucho en función de cómo se encuentre el mercado en cada momento), lo óptimo sería que tus competencias y tus expectativas profesionales fueran acordes con el entorno empresarial en el que te mueves ya que, si no es así, falla el principio básico de la adecuación de la persona al puesto en un marco dinámico de actividad. En este sentido, todo el proceso comienza desde el momento en el que tú has elegido vincularte profesionalmente a una organización y esa organización, paralelamente, haya contemplado esas mismas competencias y expectativas desde el principio; es un acto de pura reciprocidad en el que, ambas partes tienen que formar parte del mismo juego; si sólo una de ellas lo ha contemplado – habitualmente le suele ocurrir al profesional-, entonces la partida comienza con una clara desigualdad y, o termina en tablas, (acomodación de un buen profesional a un marco empresarial en el que su talento trasciende muy poco), o la organización pierde la partida porque ese profesional termina yéndose a otra compañía. Lo cierto es que, ambos resultados, son harto frecuentes en nuestra cultura empresarial actual.

Por ilustrar un poco lo que te comento,…………¿te acuerdas de nuestra común amiga Belén Galindo?. Todo un manojo competencial irresistible que, por no sentirse reconocida en su última empresa, optó por el cambio de compañía en la que estuvo los últimos cinco años de su carrera profesional: “antes cambiar de ruta que morir de aburrimiento, aunque estés adecuadamente retribuida” nos decía y su caso es muy similar al de muchísima gente competente que conocemos; sin embargo, reconocerás conmigo que, hay otra mucha gente competencialmente magnífica y excelentes profesionales, que deciden no plantearse grandes historias en el marco de su actividad y ,simplemente ,deciden permanecer dónde están.
Lo cierto es que ambos planteamientos son altamente respetables porque detrás de estas personas hay planteamientos vitales importantes. En el primero de los casos, el que de alguna manera representa nuestra amiga Belén, existe un planteamiento claro de búsqueda y de trascendencia profesional no satisfecha, al margen de otra serie de consideraciones. El segundo grupo que, por otro lado, comienza a ser bastante numeroso, concentra sus coordenadas vitales en otras historias de carácter no profesional por lo que , su talento, que suele ser bastante abundante, directamente es muy poco aprovechado por el entorno empresarial al que están vinculados.

Dicho todo esto, volvamos al principio del título de esta carta: “Cómo pedir un ascenso”.Si teniendo una buena dosis de talento ( buen nivel intelectual, capacidad para generar valor, una clara orientación al cliente- interno y / o externo, una elevada capacidad de implicación, motivación, para tomar decisiones, iniciativa, tienes un elevado potencial de crecimiento, eres un buen comunicador y un buen desarrollador de personas, eres además un buen tipo etc, etc) y te encuentras ante la tesitura de estar vinculado a una compañía que no colma tus expectativas y aspiraciones, te recomiendo que, si el mercado está activo y las condiciones del cambio son las que precisas en ese momento, te pongas a disposición del mismo, de forma y manera que sea el propio mercado el que te ubique, en el mejor de los casos, en el lugar que consideres que te corresponde. En este sentido te recomiendo que tomes decisiones y no sufras; la queja y la frustración sostenida en el tiempo, sólo generan desasosiego vital y, como muy bien sabes, la vida, es una gran oportunidad que solo se disfruta una vez.

Espero que nos veamos muy pronto.
Te envío un fuerte abrazo, amigo mío.

Carlos López Combarros
Responsable de Reclutamiento y Selección de Iberdrola