La Comunicación: un paraguas que lo envuelve todo
¿Se han parado a pensar la cantidad de problemas que evitaráimos si tuviéramos presente el concepto de comunicación constantemente? Resulta paradójico que en la llamada Sociedad de la Información y del Conocimiento, uno de los principales “dolores” que lo inundan todo sea la falta de comunicación. Adentrémonos, pues, un poco en el concepto y mantengamos presente su espíritu.
Una breve historia sobre la comunicación
Considerando que la forma más lógica de comenzar a adentrarse en un tema es dar una definición lo más exacta de él, nos disponemos a trazar unas líneas generales acerca de la Comunicación y las diferentes aportaciones que han contribuido a ampliar y concretar el término.
La Comunicación existe desde que hay vida en la Tierra. La facultad de comunicar es innata en el ser humano y éste se ha preocupado de mejorarla y perfeccionarla a través de los tiempos. Es algo enriquecedor y necesario para la superación intelectual humana.
La Comunicación, entendida de la forma más general, es la transmisión o puesta en marcha común de un mensaje. En el proceso entrarían en juego dos actores básicos, el emisor y el receptor. El emisor emite o difunde un mensaje a través de un canal y es recibido por el receptor, quien lo interpreta, analiza y saca sus propias conclusiones, teniendo la posibilidad de responder. Es decir, el mensaje se alimenta con las aportaciones del receptor, y ahí es donde está la verdadera esencia del proceso de la Comunicación, en la RETROALIMENTACIÓN o, como dicen los anglosajones, feedback. Pero, vayamos por partes.
Uno de los hitos a tener en cuenta en nuestro estudio es la irrupción de la escritura en la Historia de la Humanidad, que permite que las personas que leen el mismo material se sientan conectadas, independientemente de la distancia física que las separa. Pero la escritura requiere de un periodo de aprendizaje más o menos complejo y no será hasta el siglo XV, cuando Johann Gutenberg desarrolló y perfeccionó la imprenta, invento creado en Oriente en el siglo VII, y más tarde con la extensión alfabetización entre los siglos XVI y XIX, cuando su efecto e impacto se deje sentir verdaderamente entre la población.
La imprenta ilumina la oscuridad en la que estaba sumida la cultura en la Edad Media. Su expansión por los países de la Europa Occidental en los inicios del Renacimiento contribuye a la formación de la nueva mentalidad de la Edad Moderna.
La imprenta permitió la difusión de una mayor información para todas las personas en todos los lugares. Así, el libro deja de ser un objeto símbolo de las clases poderosas e influyentes para ser un poco del dominio de todos.
Pero esta democratización del saber no se dará en su más pura esencia hasta la difusión de la alfabetización entre toda la población, concentrada únicamente en algunos miembros de la nobleza, el clero y las altas capas de la burguesía. Este proceso dura varios siglos.
La aparición de los primeros periódicos en el siglo XVII en formato reducido contribuye a la difusión de los acontecimientos y al conocimiento de los progresos. La palabra escrita se convirtió en un medio de comunicación fundamental para los avances científicos y tecnológicos.
A finales del siglo XIX se produce un importante impulso hacia la alfabetización universal de la población y comienzan a utilizarse ampliamente los primeros medios de comunicación electrónicos a distancia, que provocaron una auténtica revolución ante una generación asombrada por la transmisión de mensajes remotamente.
A diferencia de la comunicación hablada, la electrónica no está sujeta a las limitaciones físicas de tiempo y espacio, ya que los mensajes electrónicos pueden ser experimentados simultáneamente por muchas personas, independientemente de su localización física, constituyendo una enorme ventaja y un gran avance.
El telégrafo y el teléfono anuncian la aparición de la radio, el cine, la televisión y demás medios de comunicación de masas, que tanta influencia tienen en la sociedad y en el proceso de formación de la llamada opinión pública.
Los avances e innovaciones tecnológicas han ido modificando los canales de transmisión de ideas, noticias, información y conocimiento. Internet, la telefonía móvil, las comunicaciones inalámbricas o los satélites son algunos ejemplos del abanico de posibilidades que abre ante nosotros la evolución y la carrera tecnológica, cuyos límites, como podemos apreciar cada día, no existen.
Algunos autores
Los más conocidos y controvertidos teóricos de la Comunicación son dos canadienses, Harold Adams Innis y Herbert Marshall McLuhan. La aportación de Innis está basada en la idea de que una de las formas en que se ejerce el poder social y político es a través del control de los medios de comunicación.
Innis establece una doble división de los medios: los que están ligados al tiempo (manuscritos, comunicación oral) y los que están ligados al espacio, esto es, a la diseminación espacial que proporcionan los soportes tecnológicos (desde la imprenta a los medios electrónicos).
El autor reescribe la Historia Humana como la Historia de las Tecnologías de la Comunicación. Es interesante conocer cómo va describiendo las etapas de la Historia de la Humanidad desde la perspectiva u horizonte de la Comunicación, comenzando su análisis en Mesopotamia y Egipto, la cuna de la civilización, y acabándolo con el Imperio Británico y los nazis. Sin duda, una obra para curiosear y entender las etapas de la Historia de la Humanidad desde otro punto de vista.
Entre las personas sobre quienes Innis influyó se encuentra un estudioso literario, Herbert Marshall McLuhan, considerado por muchos como el gurú de la comunicación del siglo XX. Ampliando algunos aspectos de la perspectiva de Innis, la obra de McLuhan añade el concepto de equilibrio sensorial. McLuhan sugiere que el empleo de las diferentes tecnologías afecta a la organización de los sentidos humanos y la estructura de la cultura. Divide la Historia en tres grandes periodos: oral, imprenta y electrónico, cada uno de los cuales se caracteriza por sus propias formas de pensar y comunicarse.
Sus títulos se han convertido en best-sellers y obras de consulta como es el caso de El Medio es el mensaje, La Galaxia Gutenberg, Guerra y Paz en la Aldea Global, Comprender los Medios de Comunicación o La Aldea Global, entre otros.
Sin duda, todas las aportaciones que han realizado diferentes pensadores a través de los tiempos coinciden en que los beneficios de la Comunicación son muy numerosos y mejoran todos los aspectos de la vida, tanto los personales como los profesionales. La Comunicación es vital para el éxito de cualquier empeño y brinda al individuo una mayor libertad.
Comunicación e información
¿Qué entendemos por ambos conceptos? Si echamos un vistazo a las páginas del diccionario de la Real Academia, encontraremos un par de definiciones sencillas, pero clarificadoras.
Informar es dar noticia de algo. Atendiendo a esta definición, escueta, pero exacta, se nos viene a la cabeza la imagen de los pregoneros de los pueblos que iban convocando a la población con su trompetilla y voceando los avisos procedentes de los altos mandatarios del lugar representados en máxima instancia por su alcalde. ¿Quién no recuerda haber visto en películas ambientadas en los años 50 aquel: Por orden del señor alcalde se hace saber .?
Bien, pues eso es informar, lanzar un mensaje. Pero la comunicación es algo más, supone el paso a una etapa siguiente.
Volvamos a las páginas del diccionario de la RAE. Comunicar significa hacer a otro partícipe de lo que uno tiene. En otras palabras, es interacción, entendimiento, puesta en común, diálogo, estar en contacto y no únicamente emitir un mensaje sin preocuparme de si ha llegado al receptor, ha calado, se ha comprendido, qué reacciones ha producido y demás factores que iremos viendo a lo largo del presente documento.
Comunicación deriva de la palabra latina communis, cuyo significado es común o compartido. Pertenece a la misma familia que comunión, comunismo y comunidad. Esto quiere decir que hasta que no hayamos compartido la información con otra persona no se habrá producido la comunicación y que hasta que la otra persona no haya comprendido de la misma manera que nosotros lo que queremos comunicar, no habremos compartido nada.
¿Alguien se imagina las consecuencias de una noticia aparecida en medios entendida por los lectores justo al revés de lo que el periodista pretendía al escribir su artículo?
De hecho, hay quien piensa que la Facultad de Ciencias de la Información, el centro dónde se forman los periodistas de los medios y la mayoría de los responsables de comunicación de las empresas, está mal denominada, debiendo cambiar su nombre por el de Facultad de Ciencias de la Comunicación.
Volvamos al concepto de retroalimentación que hemos comentando anteriormente, la verdadera esencia de la Comunicación. En el proceso de la comunicación entran dos actores en juego: el emisor, que denominaremos A, y el receptor, que llamaremos B, así como un canal, que es el vehículo de transmisión de la información, del cual nos ocuparemos más adelante.
En A (emisor) reside la intención de comunicar algo, que en B (receptor) se debe volver atención, escucha activa, y para que tenga lugar una verdadera comunicación, se debe dar una respuesta en B de lo que salió o emanó de A.
Esta representación, que resume del modo más general y naif el proceso, es muy importante para entender y ahondar en el tema que da título a este artículo, ya que para dominar la Comunicación es necesario comprenderla.
Si no ocurre esa respuesta en B, manifestada por cualquier señal obtenemos un ciclo de acción incompleto. Es decir, si no hay retroalimentación y todo se reduce a que A emita un mensaje no hay comunicación, no hay puesta en común. Un ciclo incompleto de comunicación genera una falta de respuestas.
Hay diversas maneras en las que podría quedar incompleto un ciclo de comunicación. Estos son algunos ejemplos:
· El receptor (B) no escucha la comunicación
· El receptor (B) no comprende la comunicación
· El receptor (B) no contesta la comunicación que recibió
· El emisor (A) no ofrece señales que indique que recibió la respuesta del receptor (B)
En otras palabras, un ciclo de comunicación se destruye cuando una de las partes deja de originar comunicación. Y es en este punto donde residen la mayoría de problemas, ya que muchos de los conflictos que suceden en el mundo laboral y en la sociedad, en general, tienen su origen precisamente en un ciclo de comunicación incompleto o mal planteado. ¿Por qué? Precisamente por la complejidad del proceso de Comunicación.
¿Qué hace que este proceso sea complicado? Para empezar las propias personas dominadas por sus emociones, reacciones, referencias anteriores, percepciones, ideas preconcebidas, miedos, desconfianzas, vicios adquiridos, , para continuar por las limitaciones de ciertos soportes o canales de comunicación como puede ser el correo electrónico que solamente nos transmite texto o el teléfono que únicamente nos hace llegar voz.
Todos estos aspectos se convierten en lo que se denominan ruidos, es decir, todos aquellos elementos que distorsionan el mensaje, llegando a desvirtuarlo y que, a veces, nos distraen tanto que nos alejan por completo del mensaje central.
En cualquier caso, cuanto más concienciados estemos de la importancia de la Comunicación y más tengamos en cuenta su entorno, obtendremos un ciclo de comunicación más lógico y cabal.
La historia nos enseña
Para poder comprender esta afirmación veamos el ejemplo de la Alemania hitleriana, un caso digno de estudio desde el punto de vista de la Comunicación Persuasiva.
Cuando Hitler sube al poder comienza a imponer una serie de medidas que no hacen sino poner trabas y obstáculos para el desarrollo de la libertad de prensa. Censura, incautación, prohibición, confiscación, son palabras muy comunes en la legislación alemana de estos tiempos.
La radio desempeñó un importante papel de persuasión, revelándose como el medio idóneo para la comunicación de masas. Todos los programas radiofónicos incluían mensajes propagandísticos y algunos eran interrumpidos para lanzar consignas políticas.
Este es un claro ejemplo de ciclo de comunicación incompleto porque es el emisor, el gobierno nazi en este caso, el único que participa del proceso, ya que las respuestas de la gente en este régimen totalitario eran eliminadas, con el consiguiente sesgo y sensación de irrealidad que ello conlleva.
Un hombre está tan vivo como pueda comunicar.
Ronald Hubbard

Comentarios recientes