Dime, que no te escucho
Leyendo los artículos más actuales de gestión empresarial que se publican por los periódicos y las revistas que van dirigidas a directivos, observo que hay un denominador común en todos ellos.
En la mayoría se apelan a normas que, quizá, nuestros antepasados verían más propias de las buenas maneras y la educación. Y es que, a pesar de nuestros estudios, de nuestra preparación y nuestra cada vez más amplia capacidad de análisis y de vislumbrar los cambios, parece como si hubiéramos dado pasos hacia atrás en lo que a relación con personas se refiere.

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