¡A mí no me pagan para motivar a la gente!
De acuerdo, pero tampoco para lo contrario.
Hace unos meses en una conferencia dirigida a profesionales de empresa escuché al ponente decir en respuesta a una de las preguntas de la audiencia que a él no le pagaban para motivar a la gente.
Claro, esta frase sacada de contexto y de lugar resulta chocante y mi actitud por acercar este comentario sin tener en cuenta las circunstancias roza la demagogia, pero la intención de estas líneas no es la crítica hacia ese directivo que estaba en su derecho de hacer tales afirmaciones, sino utilizar esta frase como hilo conductor para tratar el tema de la falta de motivación en el trabajo y el problema con el que nos enfrentamos en el siglo XXI: la frustración e insatisfacción laboral.

Comentarios recientes