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	<title>Comentarios en: Conciliación y cultura de empresa</title>
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	<description>Asociación española de coaching y consultoría de procesos</description>
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		<title>Por: yenny</title>
		<link>http://aecop.net/2008/06/conciliacion-y-cultura-de-empresa/comment-page-1/#comment-11957</link>
		<dc:creator>yenny</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Mar 2009 22:57:35 +0000</pubDate>
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		<description>quiero saber `por quen es importante dividi el tiempo en periodos o etapas para el estudio delas ciencias sociales y la historia</description>
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		<title>Por: Beatriz Valderrama</title>
		<link>http://aecop.net/2008/06/conciliacion-y-cultura-de-empresa/comment-page-1/#comment-11142</link>
		<dc:creator>Beatriz Valderrama</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jun 2008 18:11:45 +0000</pubDate>
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		<description>Recién asumida la responsabilidad de estimular las aportaciones en este foro, un viernes soleado a las 18:30 me pongo a la tarea. 

Un posible tema de debate muy relevante para consultores y coaches es cómo los profesionales “dueños de nuestro tiempo” nos autocontrolamos los horarios laborales. 

Y otro también es cómo algunas personas, en mayor proporción mujeres que hombres, sentimos la imperiosa necesidad de ofrecer nuestra ayuda cuando alguien lo solicita, no importa lo cargadas que estén nuestras agendas.

Este artículo de Ana Moreno me ha parecido sumamente interesante. Aborda con claridad una serie de temas proclives al debate y a la presentación de experiencias y evidencias.

En primer lugar tenemos el tema de la cultura de presencia, en su versión clásica, y la más moderna y tecnologizada cultura de plena dedicación (“la oficina es un estado mental”). ¿Cuál es la realidad hoy día en las empresas y organizaciones? ¿Sigue vigente la cultura de presencia? ¿Presenta una evolución favorable? ¿De qué evidencias disponemos? ¿Hay diferencias según los sectores, tamaños o zona geográfica?

Propongo que aportemos experiencias, tanto positivas como negativas, de las empresas en las que hemos trabajado como empleados, o de aquellas que conocemos bien por haber sido clientes de nuestros servicios. Empiezo aportando algunos ejemplos que he vivido de cerca:

Primero, la buena práctica (siempre positivo;-):
•	Una mediana empresa de software ubicada en Madrid, ya en los primeros 80, estableció una política de “puertas cerradas”. A las 20:00 se cerraba la puerta sin posibilidad de que quedase nadie dentro. La informática es muy adictiva. Hasta entonces los programadores se quedaban hasta las 22:00 ó más, “enganchados” a los ordenadores. Hoy en día el Director General se marcha a las 18:00 en punto y todos con él.

Ahora, distintos modos de incentivar la presencia en diversas empresas de Consultoría de RRHH de Madrid, durante los años 90:
•	Circular a toda la compañía llamando la atención sobre la necesidad de cumplir estrictamente el horario de entrada. Sin embargo, también se destacaba, “las personas permanecerán en la empresa más allá del horario de salida hasta que terminen sus obligaciones pues se les paga para ello”. Es decir, a profesionales que trabajaban 12 horas diarias se les presionaba para que entrasen a las 9 de la mañana.
•	Compañero varón que insiste en que la reunión de planificación comercial sea  a las 19h a sabiendas de que su compañera tiene niños pequeños.
•	Comentario de jefe a empleada que está un viernes a las 20.00 en la oficina tratando de sacar adelante el trabajo: “Creo que te estás tocando las narices” 

Algunos casos muy recientes en empresas clientes:

•	Directivo del departamento de RRHH que insiste en que no se va a su casa antes para no bañar a los niños. Le reímos la broma. Nos deja claro que es verdad.
•	Reuniones para planificar un proyecto a las 18:30</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Recién asumida la responsabilidad de estimular las aportaciones en este foro, un viernes soleado a las 18:30 me pongo a la tarea. </p>
<p>Un posible tema de debate muy relevante para consultores y coaches es cómo los profesionales “dueños de nuestro tiempo” nos autocontrolamos los horarios laborales. </p>
<p>Y otro también es cómo algunas personas, en mayor proporción mujeres que hombres, sentimos la imperiosa necesidad de ofrecer nuestra ayuda cuando alguien lo solicita, no importa lo cargadas que estén nuestras agendas.</p>
<p>Este artículo de Ana Moreno me ha parecido sumamente interesante. Aborda con claridad una serie de temas proclives al debate y a la presentación de experiencias y evidencias.</p>
<p>En primer lugar tenemos el tema de la cultura de presencia, en su versión clásica, y la más moderna y tecnologizada cultura de plena dedicación (“la oficina es un estado mental”). ¿Cuál es la realidad hoy día en las empresas y organizaciones? ¿Sigue vigente la cultura de presencia? ¿Presenta una evolución favorable? ¿De qué evidencias disponemos? ¿Hay diferencias según los sectores, tamaños o zona geográfica?</p>
<p>Propongo que aportemos experiencias, tanto positivas como negativas, de las empresas en las que hemos trabajado como empleados, o de aquellas que conocemos bien por haber sido clientes de nuestros servicios. Empiezo aportando algunos ejemplos que he vivido de cerca:</p>
<p>Primero, la buena práctica (siempre positivo;-):<br />
•	Una mediana empresa de software ubicada en Madrid, ya en los primeros 80, estableció una política de “puertas cerradas”. A las 20:00 se cerraba la puerta sin posibilidad de que quedase nadie dentro. La informática es muy adictiva. Hasta entonces los programadores se quedaban hasta las 22:00 ó más, “enganchados” a los ordenadores. Hoy en día el Director General se marcha a las 18:00 en punto y todos con él.</p>
<p>Ahora, distintos modos de incentivar la presencia en diversas empresas de Consultoría de RRHH de Madrid, durante los años 90:<br />
•	Circular a toda la compañía llamando la atención sobre la necesidad de cumplir estrictamente el horario de entrada. Sin embargo, también se destacaba, “las personas permanecerán en la empresa más allá del horario de salida hasta que terminen sus obligaciones pues se les paga para ello”. Es decir, a profesionales que trabajaban 12 horas diarias se les presionaba para que entrasen a las 9 de la mañana.<br />
•	Compañero varón que insiste en que la reunión de planificación comercial sea  a las 19h a sabiendas de que su compañera tiene niños pequeños.<br />
•	Comentario de jefe a empleada que está un viernes a las 20.00 en la oficina tratando de sacar adelante el trabajo: “Creo que te estás tocando las narices” </p>
<p>Algunos casos muy recientes en empresas clientes:</p>
<p>•	Directivo del departamento de RRHH que insiste en que no se va a su casa antes para no bañar a los niños. Le reímos la broma. Nos deja claro que es verdad.<br />
•	Reuniones para planificar un proyecto a las 18:30</p>
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