La codicia
Por Antolin Velasco
Socio director de Human Coaching y Vicepresidente de Aecop
Al fin y a la postre, parece que tras la enorme crisis financiera que ha sacudido el mundo y hace tambalear muchas economías, incluída la nuestra hay algo tan antiguo y bien conocido por el hombre como la codicia. La codicia o la avaricia, que también se dice en nuestro idioma, significa el “ Deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes o riquezas” o “Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”, es el segundo de los 7 pecados capitales, que señala la Biblia, lo que significa que ya desde la antigüedad es considerado un mal en si mismo, aunque especialmente tras el triunfo de la reforma en el centro y norte de Europa, ha sido socialmente más y más aceptado y en el capitalismo moderno ha pasado de ser un pecado capital, a un modelo a imitar. Se publican las listas de las personas más ricas del mundo y son admiradas y socialmente reconocidas en todas partes.
A nadie le produce reparo alguno saber que hay personas que tienen fortunas de miles de millones de euros o que una empresa pueda en una situación normal, haber ganado por ejemplo un 200% más que el año anterior. La diferencia ahora respecto a otros modelos anteriores es que los nuevos multimillonarios hacen filantropia, pero el culto a la acumulacion y al dinero está ahí.
Sin embargo esta tormenta financiera, ha sido provocada por el deseo de muchas personas de ganar mucho dinero en poco tiempo y con el mínimo esfuerzo. Las retribuciones de la mayoría de los profesionales de las bolsas, bancos de inversión, entidades financieras, tienen un bonus variable ligado directamente a la consecución de resultados. Esto tan sencillo, querer asegurarse ese bonus a toda costa, puesto que si la empresa gana dinero y mucho, yo también lo puedo ganar, y la ausencia total de sistemas de control en los bancos americanos es lo que ha llevado a la bancarrota a inmobiliarias, bancos de inversion, aseguradoras, etc, en un efecto en cadena que aún está por saberse si puede ser controlado.
La receta para su control es por desgracia la de siempre: socializar las pérdidas, después de que las ganancias han sido muy, pero que muy privadas, o mejor dicho individuales. Lo que los gobernantes de la ultraliberal economía estadounidense dicen es que de no hacerlo, los efectos podrían ser mucho peores. Y es posible que tengan razón, pero al menos los responsables, si es que se sabe quienes son, no deberían “irse de rositas”
A un Coach que trata de ayudar a los directivos a mejorar, a conseguir los resultados, creo que esta crisis nos debería aportar algo. Ese algo no sé muy bien como definirlo, pero sería algo así como que la ética debería regir nuestras actuaciones como coaches y que además de ayudar a nuestros clientes a conseguir los resultados que planteen, deberíamos también en su caso, hacerles pensar sobre si esos objetivos son éticos o acaso no lo son.

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