Por Mónica Gutiérrez
Responsable de comunicación AECOP

Cómo conjugar las nuevas tecnologías con la labor que desarrollan los coaches, es el fundamento de la Conferencia-Debate impartida por D. Antonio López Peláez, dentro del ciclo de coloquios organizados por AECOP.

La tecnología se ha ido introduciendo de forma gradual en nuestra sociedad. Objetos que hoy forman parte de nuestra forma de vida, hace unos años eran considerados algo propio de la ciencia-ficción. Artículos como el teléfono móvil, el ordenador o las videoconsolas han avanzado de manera exponencial en un breve período de tiempo, llegando a convertirse en algo esencial en la vida de algunas personas.

Los expertos pronostican que si bien la robótica se incorporará con los criterios que dicte el mercado, en esa misma medida contribuirá a potenciar las dinámicas ya existentes en la comunidad, de tal forma que la llegada de la tecnología masiva puede acentuar las pautas de inclusión y exclusión, en función del punto de partida en que se encuentre la organización en la que se instale.

Una de las principales trabas de las sociedades tecnológicamente más avanzadas, radica en las dificultades de comunicación e interacción entre los individuos. Tanto el analfabetismo relacional como la interacción virtual y las redes sociales, serán algunos de los principales retos con los que se encuentren los coaches ejecutivos en un futuro ya cada vez más cercano. Hay auténticas carencias relacionales operativas que no permiten una socialización adecuada. La era del siglo XXI, no se comprende sin la inteligencia maquínica. Las máquinas no sólo facilitan nuestro trabajo sino que de algún modo también contribuyen a configurar nuestro comportamiento, modificándolo. En ocasiones se producen carestías que conducen a fracasos, de hecho ya se han detectado casos de infoadicción y no es algo tan fuera de lo común.

Se observa cómo en las organizaciones cada vez hay menos capacidades relacionales, es un hecho que en determinadas dinámicas de grupo hay individuos que manifiestan esta tipología. Según A. López Peláez cabría preguntarse “si sabemos trabajar con las máquinas de forma positiva, proactiva y creativa”. En su opinión la respuesta a esta cuestión “estará en función de la experiencia profesional”, pero si nos fijamos en un dato representativo se deduce que aún queda mucho por aprender en este campo, sólo un 4% de los trabajadores gestiona su empleo haciendo uso del teletrabajo. Sin embargo es habitual que las personas cumplan con su horario y además dediquen tiempo adicional a trabajar desde casa. Esto se refleja en los resultados que se extraen de las encuestas de seguridad e higiene en el trabajo, las enfermedades psicofísicas que están ligadas a esa excesiva carga laboral quedan diluidas en el ámbito íntimo y personal, cuando son infoadicciones que están vinculadas en muchos casos a la responsabilidad del cargo.

El gran salto se dará cuando se logre fusionar inteligencia artificial, genética y robótica. Se desarrollarán máquinas más inteligentes, el robot dará paso al cyborg y el ser humano acabará llevando integrado en su cuerpo nanotecnología que mejorará su calidad de vida. La línea divisoria entre humanos y robots será más delgada.

Que una máquina sea más inteligente y tenga más capacidad de interacción puede dar origen a defensas y barreras desconocidas hasta ahora. En el trato personal hay aspectos que no se trabajan y sin embargo en el mundo virtual se introducen comportamientos que pueden no darse en la vida real. Al diseñar la tecnología ya se implanta un tipo de modelo relacional, pero habrá que hacerlo de forma que sirva para ser más conscientes de nosotros mismos. Deberá ser incorporada con una visión de la interacción y puesto que se aplica en función de las colectividades y de su cultura, los ciudadanos deberían reflexionar acerca de qué tipo de civilización quieren conformar. En este sentido la toma de conciencia es uno de los aspectos fundamentales.

La sociedad en la que estamos inmersos refuerza el analfabetismo relacional, el individuo cada vez importa menos, de ahí la importancia de la capacidad creativa y de visión de los directivos para implementar organizaciones que sean capaces de generar bienestar entre sus trabajadores. Si bien la empresa no es el universo donde se puedan resolver todos los problemas, sí podrá contribuir a esa mejora con cambios razonables y alternativas innovadoras que ofrezcan un mundo de oportunidades. Tendrá que valorarse el impacto que la tecnología tendrá sobre las personas. Hoy en día es habitual trabajar por proyectos, los jefes y equipos de trabajo en muchas ocasiones son virtuales, no hay posibilidad de proyectar en el otro o de tener feedback, en este sentido desparecen todos los vínculos relacionales como los conocíamos hasta el momento.

Los coaches trabajan con los ejecutivos estableciendo una relación simétrica para que saquen lo mejor de sí mismos, estudian el contexto en el que están los directivos, teniendo en cuenta múltiples variables que condicionan su situación laboral. Con la llegada de la tecnología masiva también tendrán que ayudarles a desarrollar habilidades que les permitan llevar a cabo un proceso natural de adaptación para relacionarse con las máquinas y su funcionamiento, así como técnicas para orientarles ante su posible influencia, dándoles un emponderamiento que les permita afrontar los retos y las oportunidades que se les presenten. En otras palabras, que logren tener un nivel de conciencia del uso que hacen de la tecnología y de cómo una errática utilización de la misma puede hacer que se resientan.

Qué ocurriría si en el futuro los robots nos pudieran ofrecer todo aquello que hasta ahora sólo nos daban las personas y qué pasaría si además lo hicieran mejor. La cibernética avanza a pasos agigantados, ya existen prototipos que son cada vez más humanos, todo se puede programar: visión, piel, lenguaje humano… Esta situación puede llevarnos a una visión cosificadora y utilitaria, la capacidad de los robots de desarrollar comportamientos terapéuticos o de realizar trabajos que hasta ahora habían sido propios de las personas, implicará múltiples oportunidades pero también surgirán algunos inconvenientes, como la posibilidad de que éstos lleguen a tomar sus propias decisiones, exijan sus derechos o se harten de nosotros y nos abandonen.

Donde está la gran diferencia con el ser humano es en el sentimiento. La emergencia de éste no podrá tener la intensidad, profundidad y belleza que se da en las personas. El hecho de que un robot tenga capacidad para operar con la afectividad es algo que preocupa y asusta, entre otras cosas porque “somos huérfanos emocionales” como manifiesta la catedrática de sociología A. Kaufmann. No estamos educados en las emociones y en esta sociedad nos acorazamos cada vez más. Los sentimientos son algo que no sólo cuesta lograr en robots, también a las personas nos supone en ocasiones un esfuerzo adicional. Si establecemos la comparativa con la educación del gusto nos consta que es excelente, pero minoritaria en su disfrute y ejecución. Así que puede que éste sea uno de los aspectos que los coaches ejecutivos deberán tratar con sus coachees en primera instancia, cómo gestionan sus emociones y las de sus equipos.

PONENTE: Antonio López Peláez

“Robots Sociales: Más allá del entrenador personal”

Doctor en Sociología (Premio Extraordinario y Accésit al Premio a la mejor tesis doctoral del Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en CCPP y Sociología de España), y Doctor en Filosofía. Es profesor titular de Sociología en el Departamento de Sociología III (Tendencias Sociales) de la UNED. Ha publicado artículos en las revistas. Technological Forecasting and Social Change, Social Epistemology, The IPTS Report, Robotics, Revista Internacional de Sociología (RIS), Sistema, Sociología del Trabajo, Revista de Estudios de la Juventud, Prevención, Trabajo y Salud (Revista del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo), Endoxa, Escribanía, Cuadernos de Relaciones Laborales, o Temas para el Debate. En el área de la Prospectiva y los Future Studies, ha publicado los libros Nuevas Tecnologías y Sociedad Actual: el impacto de la Robótica, Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales), Madrid 2003, El futuro probable. Sociología, prospectiva y nuevas tecnologías, Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín (Colombia) 2002, o Impactos de la Robótica y la Automatización avanzada en el trabajo. Estudio Delphi, Sistema, Madrid 2000. Es coautor del libro Estudio Delphi sobre Tendencias Científico-Tecnológicas 2002, Sistema, Madrid 2003. Actualmente es Director del Centro Asociado de la UNED en Segovia.

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