Por Mónica Gutiérrez
La Unidad de Género, en su habitual comida-debate, ha contado con la presencia de la prestigiosa Eva Levy, para poner sobre la mesa el papel de la mujer en los Consejos de Administración y en la alta dirección. El conocimiento que posee del ámbito empresarial, así como su privilegiada posición en diferentes esferas de influencia, le otorgan la autoridad suficiente para hablar con claridad de cómo estamos las mujeres en estos momentos en España y del futuro que se nos avecina tras la tremenda crisis en la que estamos inmersos.

Aunque nuestro país esté en el furgón de cola, seguido por Grecia, Italia y Portugal, eso no significa que en el resto nos lleven mucha ventaja. En EEUU, tan sólo hay un 16 por ciento de mujeres en los consejos. Por lo que podemos deducir, que si hay un dato que es uniforme y común en todo el mundo, es que la presencia de la mujer en los ámbitos de poder, sigue siendo escasa y de progresión lenta, a pesar de las medidas que se están tomando desde los diferentes gobiernos.

El principal problema es que si no se actúa por obligado cumplimiento de la ley, no hay reacción por parte de las empresas. El agravante que se está introduciendo en el escenario que nos movemos, es el retroceso que han experimentado algunos de los avances que se habían conseguido hasta ahora en este terreno.

El Consejo de Administración es el órgano de poder de la organización, traza la estrategia de la empresa y ejercita el control sobre la toma de las decisiones más importantes para la entidad. Es tal su trascendencia, que no es difícil ver a los consejeros en el punto de mira del mercado.

Sin embargo, sí es complicado encontrar una mujer en la foto de la mayor parte de los Consejos de Administración, con independencia del país en el que hagamos la prueba, hasta tal punto que, en palabras de Eva Levy <>.

Las mujeres somos aún un potencial por descubrir. Tenemos mucho que aportar en esta crisis: entusiasmo, pragmatismo, la optimización que hacemos del tiempo que nos permite ser multitarea o nuestra capacidad de aprendizaje.

El aprecio de la diversidad, la facultad que tenemos de cuestionar distintos asuntos o nuestra fácil aceptación del cambio, son aspectos que nos permiten romper la dinámica de pensamiento de grupo y abrir nuevas miradas.

Hoy en día, las empresas no se pueden permitir dejar fuera el mejor talento, iría en contra de los principios empresariales, ya que puede pasarles factura y hacer que pierdan oportunidades de negocio. La falta de visión para conectar con el mercado real les puede impedir entrar en la modernidad.

Las mujeres tenemos que movernos y actuar para hacer constar nuestra valía, no valen sólo las lamentaciones y reivindicaciones. Debemos apostar por un estilo solidario con nuestras colegas femeninas y por un liderazgo femenino, con estilo propio, alejado del modelo masculino, único imperante hasta ahora en las organizaciones.

Durante el debate, temas como la brecha salarial, la dificultad de la conciliación laboral por los extensos horarios, la maternidad o la corresponsabilidad del hombre en la educación y crianza de los hijos, abrieron un interesante coloquio.

El cuestionamiento y la crítica a la que son sometidas las mujeres que llegan al poder, fue otro de los controvertidos puntos discutidos, sobre todo al compararlo con sus colegas varones, porque es difícil ver líderes masculinos que sean objeto de censura a pesar de ejercer un liderazgo despótico o narcisista.

En varias ocasiones, hemos dado la batalla por perdida, en vez de unirnos y luchar al unísono. Aprovechar la coyuntura actual para hacer fuerza y afrontar los retos, dejando de excusarnos en los obstáculos que nos encontramos, es lo que puede ayudarnos a llegar a la meta.

Para reforzar este concepto, Eva Levy predica con el ejemplo y sigue en la brecha tratando de incrementar el número de mujeres en los órganos de decisión de las empresas.

Como mujer procedente del mundo directivo, lleva luchando más de veinte años por dar mayor visibilidad a sus congéneres en el ámbito empresarial y su afán de lucha se ha visto reflejado al ser la pionera a nivel europeo en impulsar la primera división de headhunting.

Ahora es el momento de actuar, para que esta crisis suponga un definitivo cambio de la situación. Con un objetivo claro y determinante, no hay barreras que detengan la llegada a la cima.

Mónica Gutiérrez

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