Monica Gutiérrez.

Mucho se ha escrito ya sobre esta nueva generación de futbolistas que compone el combinado español. Un equipo que tras varios años de trabajo y esfuerzo, está grabando su nombre con letras de oro en la historia de este deporte.

Es cierto que su brillante juego ante Alemania le ha abierto las puertas a la deseada final. Sin embargo, no debemos olvidar toda la labor anterior, la que han ido realizando desde las fases previas, donde se jugaban el pasaporte para participar en el Mundial.

Con Vicente del Bosque al frente, La Roja se ha ganado a pulso el triunfo. Cada miembro del equipo se lo ha “currado” de principio a fin.

El buen sabor de boca que ahora disfrutamos se debe a una receta hecha con mucha cabeza, una dosis de disciplina, bastante corazón y un buen chorro de emoción, ligado todo ello con la humildad de un magnífico chef que ha sabido corregir el toque del guiso con una pizca de sal canaria, cuando le pareció que faltaba esa chispa de sazón que pone el toque diferente a un plato de alta cocina.

¿Qué tiene este equipo que le falta a muchas de las organizaciones que conocemos por nuestra labor de coaches? ¿Dónde está el secreto de su sistema? ¿Qué parámetros se podrían exportar para lograr esa unidad de criterio, ese entusiasmo contagioso y esa efectividad ganadora?

Quizás su éxito comience en la capacidad de comunicación del líder que dirige el equipo. Sí, no me he confundido, estoy hablando de Vicente del Bosque, puede que sea un hombre de pocas palabras, sin embargo está claro que es capaz de transmitir a su gente lo que necesita y lo que quiere de ellos, y tengo la sensación de que lo hace no con imposición, sino con respeto y convencimiento. Sólo desde ahí se entiende la buena actitud de todos sus futbolistas en el terreno de juego. Saben que el míster es el que toma las decisiones, es el que traza la estrategia y el que dice quién sale a jugar, no hay titulares indiscutibles y tiene la suficiente autoridad para no dejarse amilanar por la presión exterior.

Cogiéndole prestada la frase a nuestro Presidente, Manuel Seijo, diría que el coach del equipo español es <> que ha conseguido llegar al alma de sus jugadores, transformando sus innegables cualidades y aptitudes en una actitud responsable y ganadora. Del primero al último se siente que hay un equipo, no hay estrellas que brillen por sí solas, hay un firmamento estelar donde todos lucen, es la luz que se proporcionan unos a otros con las sinergias que surgen al trabajar de forma conjunta.

Confiemos en que los directivos de este país se queden con la receta estrella de este campeonato y sean capaces de conectar con sus equipos, uniendo a la razón, entrega y pasión, para que entre todos consigamos hacer un país de empresas ganadoras, que triunfen ya sea jugando en casa o en competiciones internacionales.

Mónica Gutiérrez

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