La violencia de la dependencia

Por aecop, 26 noviembre 2010

Por Alicia E. Kaufmann. Catedrática de Sociología. Universidad de Alcalá

En términos generales hablar de dinero, constituye un tabú, es más acentuado en el caso de las mujeres. La socialización material proviene de fuentes diversas, desde la estructura social hasta el grupo familiar, pasando por los estudios, la cultura de la organización y de la profesión, donde se alude de diferente forma a los temas económicos.

Tradicionalmente son los hombres quienes han recibido el mensaje de producir, sin embargo, las mujeres han recibido el mandato familiar contrario. Los comportamientos financieros que se han visto y oído durante la infancia, se convierten en hábitos para toda la vida. Muchas veces son los factores emocionales, tales como el miedo, la culpa y la codicia, las que en última instancia rigen las actitudes ante el dinero. En el caso de las mujeres, tradicionalmente, éstas han sido socializadas en el “Complejo de cenicienta” , que Colette Dowling define como:

“Una dependencia psicológica personal, que consiste en el deseo profundo de que otros cuiden de nosotras. Se trata de un complejo entramado de actitudes y temores, largamente reprimidos que han tenido sumido a las mujeres en una especie de letargo y que impide el pleno uso de sus facultades y creatividad. Al igual que las cenicientas, las mujeres han esperado que algo, desde el exterior, venga a transformar sus vidas” Leer más…

Las Directivas y el arte de escuchar

Por aecop, 11 noviembre 2010

Alicia E. Kaufmann. Catedrática en Sociología.
Universidad de Alcalá.www.aliciakaufmann.com
Coach Ejecutivo. Vicepresidenta Escuela Superior de coaching.

Nada resulta más hiriente que la sensación de que no nos escuchan lo que queremos decir. De ahí que lo contrario, “disponer de unos oídos dispuestos a escuchar”, resulte una fuerza tan poderosa en las relaciones humanas. Más de veinte años de experiencia en el campo del comportamiento organizacional me han llevado a la conclusión de que gran parte de los conflictos de la vida se pueden explicar por un simple y triste hecho: en realidad no nos escuchamos los unos a los otros.

Hablar sin escuchar y oír sin comprender es como cortar un cable eléctrico y luego enchufarlo con la esperanza de que funcione. Esto es más o menos lo que sucede en los procesos de comunicación: muchas veces la rompemos y lo más grave es que ni siquiera tenemos conciencia de ello. Leer más…



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