“La forma de medir a un hombre no es por lo que hace en momentos de comodidad y conveniencia, sino por lo que hace en momentos de desafío y controversia”. Martin Luther King Jr.

La incertidumbre y el cambio permanente en el que vivimos nos exigen, hoy más que nunca, ser capaces de sacar a la luz todo nuestro potencial y poner en juego herramientas que nos permitan afrontar con éxito los obstáculos y las dificultades que nos vayamos encontrando.

Aunque el miedo a lo desconocido y la pérdida de control pueden llegar a bloquearnos y a dificultarnos ver la luz, todo lo necesario para salir adelante está dentro de nosotros, esperando la oportunidad de entrar en juego y liberarse.

Eso sí, si decidimos coger  las riendas de nuestra vida y pasar de ser un mero espectador que espera temeroso la próxima noticia, la próxima llamada, el próximo aviso, el próximo cambio,… a un actor que vivirá en primera persona cada situación, siendo el promotor de cada cambio en la dirección que decida.

Precisamente una de las competencias más fascinantes de las que goza el ser humano es la Resiliencia, que tal y como la define Adith Grotberg «Es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas».

La Resiliencia, al igual que cualquier capacidad, puede desarrollarse y el primer paso, como en cualquier proceso de desarrollo competencial, implica un cambio de actitud: Tienes que QUERER SER RESILIENTE.

Querer ser Resiliente significa:

  • Abandonar el rol de víctima, dejando de quejarnos por todo lo que nos ocurre y por todo lo que hacen los demás (la sociedad, la crisis, nuestro jefe, nuestra pareja, etc.) y comenzar a afrontar la vida desde el rol de protagonista, promoviendo las acciones que nos acerquen a nuestros objetivos y movilizando todos los recursos necesarios para conseguir nuestras metas.

 

  • Entender, aceptar y afrontar cada error como una excelente oportunidad para el aprendizaje y la mejora, reflexionando acerca de lo sucedido y orientándonos siempre hacia el futuro y hacia adelante.

 

  • Observar nuestro pasado con respeto, si bien sin detenernos demasiado, disfrutando del aquí y del ahora y proyectando nuestra energía hacia la construcción de nuestro futuro.

 

  • Ser tolerante, paciente, cariñoso y comprensivo con nosotros mismos, cuidando nuestro niño interior y evitando juzgarnos y criticarnos de forma destructiva.

 

  • Estar convencidos de que, si queremos, podemos cambiar, abandonando creencias del tipo: “Yo soy así”, “Siempre he sido así”, etc.

 

  • Disfrutar de la vida y de las experiencias que vamos afrontarnos evitando tomárnoslo todo demasiado en serio, relativizando, rescatando nuestra capacidad innata para jugar y para reir y aplicando el sentido del humor y el cambio de perspectiva a la hora de analizar una situación.

 

  • Mirar al futuro con esperanza y con el convencimiento de que, con decisión, valentía y coraje, todo es posible.

 

  • Estar convencido de que somos arquitectos de nuestro futuro, y que con cada emoción, cada pensamiento, cada palabra, cada acción, estamos avanzando o impidiendo la construcción de la vida que deseamos.

 

Desde este enfoque, el Coaching es una excelente herramienta que puede ayudar al desarrollo de la Resiliencia:

  • Nos permite tomar consciencia sobre nuestras emociones y creencias, identificando aquellas que nos potencian y reforzándolas para que nos sirvan de palanca y nos impulsen hacia adelante, trabajando asimismo con aquellas que nos están bloqueando o limitando.

 

  • Nos facilita la identificación de nuestro potencial y de los recursos que hemos ido adquiriendo a partir de nuestras experiencias y de los que podemos identificar a nuestra alrededor. Recursos que nos serán de gran ayuda a la hora de conseguir nuestros objetivos.

 

  • Nos ayuda a visualizar las situaciones desde otros enfoques y otras perspectivas, generando de esta forma nuevas opciones y alternativas.

 

  • Nos empodera y dota de capacidad para tomar decisiones, actuar y sentir de forma diferente.

 

  • Nos moviliza hacia la acción y hacia la asunción de las riendas de nuestra vida, sirviéndonos de empuje hacia adelante frente a los obstáculos y las adversidades.

 

En definitiva, el Coaching orientado a la Resiliencia se centra en el desarrollo de la capacidad de las personas para hacer frente a los retos y a los desafíos mediante la toma de consciencia y la movilización de sus recursos y la liberación de su potencial, haciendo énfasis en las capacidades y potencialidades, en lugar de en los problemas o limitaciones.

“Busca en tu interior y hallarás la fuerza y los recursos que necesitas para resurgir como el Ave Fenix y superar con éxito cualquier obstáculo que se interponga entre tú y tus objetivos”.

 

Autora: Sofía Rodrigo Pascual

CS139 – Coach Profesional Senior Certificado