EL LIDERAZGO INVISIBLE.-

El desarrollo de la prueba era sencillo, consistía en construir una camilla rudimentaria pero lo suficientemente fiable como para transportar un supuesto herido.
Las instrucciones habían sido entregadas a un miembro del equipo de forma aleatoria por parte Luis, para que fueran leídas, comprendidas y asimiladas por todos los miembros del grupo.
De una forma espontánea y natural se fueron organizando por habilidades, de forma que quien tenía cierta experiencia en una determinada habilidad, la ensañaba al grupo, este le escuchaba y de forma silenciosa y constructiva, empezaba a poner en práctica no solo las enseñanzas que se difundían, sino las mejoras que sobre la marcha se añadían. La criba de mejoras se hacia sin acritud y de forma totalmente constructiva.
Así fue construyéndose la mencionada camilla con las aportaciones de los “expertos” en nudos, montañismo, andamiajes, etc.
Posteriormente, Luis eligió a un “supuesto” herido y le indicó al grupo el lugar al que debía ser trasladado.
El grupo se distribuyó de forma natural en función del peso que se iba a transportar, volviendo a aparecer los que tenían más experiencia o facultades en determinadas cuestiones como fuerza física, primeros auxilios, senderismo, distribución de pesos, etc. Con pausa y con entusiasmo, fueron transportando al herido hasta conseguir alcanzar el lugar de destino.
En todo este proceso y de forma ocasional, Luis cuando veía que se atascaban en algún aspecto de la prueba, les hacia parar y reflexionar sobre lo que en ese momento estaban haciendo, de forma que pudieran vislumbrar caminos alternativos. Esas reflexiones les servían para desatascarse y para encontrar por ellos mismos soluciones que les impulsasen.
Al concluir la prueba todos se abrazaron y saltaron de júbilo porque silenciosamente habían pasado de ser un grupo a convertirse en un equipo y se sentían orgullosos de ello.
Pasado este momento de júbilo y cuando los ánimos poco a poco se fueron templando y fue recobrándose el silencio, las miradas se volvieron poco a poco hacia Luis. Este dirigiendo la mirada a todos y cada uno de los miembros del recién constituido equipo, les preguntó:
– ¿Quién ha sido el líder de la prueba? ……………..
Todos se miraron entre sí con cara de desconcierto, no acertando a saber a ciencia cierta que contestar, hasta que uno de los más espontáneos dijo:
– Ha habido varios líderes a lo largo de la prueba y ese líder surgía en función de lo que se requería en el momento. Cuando era el momento de construir, Pepe que tiene más experiencia en eso, se erigía en líder y todos contribuíamos a crear. Cuando había que unir piezas con la cuerda, Juan que sabe de nudos, por su experiencia náutica, se ha erigido en líder y todos hemos contribuido a anudar las piezas entre sí, y así sucesivamente.
Todos los demás asentían con un cierto reconocimiento y, porque no decirlo, con la satisfacción de haber encontrado la respuesta que en un principio no acertaban a descubrir.
– ¿Estáis seguro de ello? Insistió Luis.
– Claro que sí, respondieron.
Entonces Luis dirigiéndose a ellos les dijo:
– ¡El líder de la prueba he sido yo! …………………. Yo os he dicho en qué consistía, os he dado instrucciones claras de cuales eran los objetivos, os he marcado las reglas en las que os teníais que mover y os he acompañado durante todo el proceso.
Las miradas de desconcierto y de asombro se habían convertido en una tónica entre todo el grupo.
– ¡Es verdad! Dijeron algunos. Fue entonces cuando muchas de las miradas mostraron la madurez del descubrimiento.
– Sabéis, continuo Luis, el Liderazgo en nuestra sociedad está asimilado al “héroe”, está asimilado a aquella persona que destaca del resto, que “absorbe” toda la luz de los focos ………. Es aquella persona que es capaz de arrastrar –a veces literalmente- al resto hacia una meta que se ha elegido. Ese tipo de liderazgo es efectivo pero sólo en circunstancias muy concretas.
Hacia él se dirigen los focos, él es el que se lleva la mayor parte de la gloria y el que sale en la portada de los periódicos, pero ese liderazgo es efímero, no perdura en el tiempo. Un famoso entrenador decía: “Un delantero te ayuda a ganar un partido, pero un defensa te ayuda a ganar un campeonato”, sin embargo, nuestra sociedad le dedica los titulares al delantero.
¿Qué he hecho yo? Preguntaba Luis ……… Os he elegido porque creo que sois los mejores. He confiado en todo momento en vuestras capacidades. No os he dicho cómo lo teníais que hacer …….. Sólo he intervenido cuando os veía en dificultades o atascados, pero incluso en esos momentos, no os he dicho lo que había que hacer …………. Os invitaba a reflexionar sobre la manera de cómo estabais enfocando la cuestión, con el fin de que descubrierais por vuestros medios, formas alternativas de afrontar la situación en la que estabais metidos, como así ha sido. Es el LIDERAZGO INVISIBLE, que llamo yo, concluyó.
En la sociedad está instaurado un modelo de liderazgo individual que persigue el RESULTADO y este normalmente, está asociado a una persona que es quien ha conseguido esa GLORIA y este a su vez, procura que esto quede patente ante los demás. Rara vez se reconoce a los que lucharon por ayudar a conseguir esa meta.
El recuerdo de éste Liderazgo en las mentes de las personas es efímero, porque está orientado exclusivamente al resultado y no al logro (personal/profesional), como decía Toni Nadal: “Valoramos más el éxito que el sudor”.
En las empresas, este liderazgo siempre tiene nombre y apellidos, los resultados tienen una “propiedad” y eso a la larga, genera recelos, estatus y lejanía ………… porque el líder acaba creyéndose que sin el, eso no se podría hacer …………… y eso es el principio del fin.
Sin embargo el liderazgo que nosotros llamamos INVISIBLE se basa en la unión de corazones y de voluntades hacia un fin, y se sustenta en que cada uno encuentre la empresa como el lugar que le proporcione aquello que demanda para poder desarrollarse como persona, como profesional y disfrutar con ello. La figura de ese líder es transparente porque se fundamenta en desarrollar las fortalezas y habilidades que cada uno de nosotros tiene y en acompañar en aquellos momentos donde las fuerzas flaquean, para sacar de nosotros la voluntad de querer superarlas …………
El mundo del deporte tiene algunos de los ejemplos más representativos de este liderazgo casos como Pepu Hernández (baloncesto) o Toni Nadal (Tenis) son ejemplos de ese “anonimato” porque entre otras cosas, dicen: “Los protagonistas son los jugadores, ellos son los que saben, ellos son los que lo hacen posible” ………….

EL LIDER DEBE SER CONSCIENTE QUE ES SU EQUIPO QUIEN LE DA VALOR, (no al revés).

Autor: Francisco Blanes Monllor
CS49 – Coach Profesional Senior Certificado