Tengo la suerte, al trabajar como formador y consultor en recursos humanos, de conocer una gran variedad de empresas y organizaciones y poder conversar con personas que tienen diferentes niveles de responsabilidad.

Esto me permite tener una visión amplia sobre cómo las organizaciones afrontan la gestión y el desarrollo de sus recursos humanos, así como ver la acogida que tienen las nuevas tendencias que se proponen desde diferentes perspectivas con el complejo objetivo de reducir costes, mientras se recupera el compromiso y entusiasmo de los equipos.

En las nuevas tendencias, la revolución digital que nos afecta a cada vez más áreas de la vida llega a las empresas. Se plasma en la revolución del talento digital y flexible, con nuevas tecnologías que adaptan la organización a los nuevos entornos digitales, aumentan la agilidad para responder de forma más competitiva a los continuos cambios y descubren nuevas fórmulas digitales para atraer el talento.

Nuestro reto en la actualidad es incorporar estas nuevas herramientas en la gestión de recursos humanos, manteniendo el valor de las relaciones interpersonales, el componente emocional que se genera en las empresas y el contacto personal, en la esencia de la gestión organizacional.

En este área de más contacto personal también hay nuevas tendencias. Y por supuesto, una de las que mayor crecimiento y consolidación ha experimentado en estos últimos años ha sido el coaching individual. Comenzando en el campo deportivo, se ha ido desarrollando en diferentes ámbitos como el ejecutivo, personal, educativo, etc. y está suponiendo una herramienta muy potente para aquellas personas que se han formado para utilizarlo de manera adecuada.

Para mí, la evolución más interesante que se está produciendo en relación al coaching dentro de las empresas es pasar del desconocimiento, la confusión y cierta reticencia, a un uso habitual y convencido, apoyado en los resultados que se han ido consiguiendo y difundiendo entre profesionales en la gestión de personas.

Cuando parece que el concepto de coaching individual va calando en el entorno del desarrollo personal y profesional, irrumpe con fuerza el coaching de equipos, despertando interés y curiosidad al estar avalado por los resultados demostrados en el coaching individual.

¿Por qué ahora se quiere utilizar el coaching en los equipos?
Al pensar en trabajar en equipo se suelen tener presentes dos creencias opuestas. Una de ellas se puede expresar con la frase del célebre jugador de baloncesto Michael Jordan: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”. La sinergia obtenida trabajando en equipo consigue resultados que para la suma de individualidades sería impensable. Pero, por otro lado, la apuesta se ha orientado a tener a las mejores personas, no al mejor equipo.

Las empresas se han preocupado de tener a las personas de gran talento en sus equipos de trabajo y les han ayudado a desarrollar su talento individualmente, pero se han percatado de que tener a personas muy capacitadas en sus equipos de trabajo no significa tener un equipo muy capacitado. El estudioso de las organizaciones Peter Senge afirmaba por su parte que: “Es sorprendente con qué frecuencia se ven equipos con un promedio de inteligencia superior a 120, pero que funcionan con una inteligencia colectiva de 60″.

La falta de confianza, de asunción de la responsabilidad común, las individualidades, el pensamiento de grupo, la tendencia a la conformidad o las dificultades de comunicación son algunos de los obstáculos que dificultan trabajar como un equipo. El coaching de equipos puede ayudar a utilizar el potencial que todo equipo puede generar más allá de la suma de sus integrantes, a alcanzar sus objetivos compartidos y a mejorar sus relaciones tanto dentro del equipo como con el resto de grupos de interés.

¿En qué consiste el coaching de equipos?
Es un proceso de acompañamiento a un equipo con el objetivo de hacer más efectiva la interacción entre sus integrantes. Para ello se propone:

a) revisar aspectos clave como la visión, misión, valores, alineamiento del equipo con la estrategia de la empresa
b) analizar al equipo como sistema: las interacciones entre sus integrantes, las reglas de juego que se utilizan, los roles que emplean, la confianza inherente y el nivel de compromiso
c) reflexionar desde un punto de vista amplio, objetivo y relajado qué posibles acciones pueden tomar pensando como equipo para optimizar su rendimiento pero sin perderse en objetivos individualistas.

¿Cómo se lleva a cabo?
En un periodo que suele oscilar entre 6 meses y año y medio, los/as coaches intervienen en reuniones habituales del equipo y en reuniones específicas de trabajo con el equipo. En este proceso se da secuencialmente una serie de acciones:

a) un diagnóstico del equipo que se obtiene de entrevistas individuales y grupales, utilizando diferentes herramientas de diagnóstico o dinámicas concretas
b) tras el diagnóstico, se llega a un acuerdo con el equipo respecto a dónde quiere llegar como equipo y cómo llegar
c) para ello se define el plan de acción y los compromisos de relación
d) por último, después de llevarlo a cabo, se revisa las metas conseguidas, el grado de satisfacción del equipo o la consecución de los objetivos planteados.

En resumen, el coaching de equipos posibilita un compromiso y visión compartida que se consigue al relacionar, evaluar, ordenar, cuestionar, buscar alternativas a las cuestiones que generen como equipo, mirar su realidad desde otra perspectiva y finalmente actuar en consecuencia.

“Afirmar que mi destino no está ligado al tuyo es como decir: ‘Tu lado del bote se está hundiendo’”, dijo Hugh Downs.

 

Autor: Eduardo Hualde Estebáriz

CP72 – Coach Profesional Ejecutivo Certificado