¿Te gusta tu equipo? ¿Podrías hacer algo más para mejorarlo? ¿Qué puedes ganar y perder?

Somos responsables de cómo nos posicionamos en nuestros equipos y de la actitud que decidimos mostrar en ellos, aunque es común encontrarnos profesionales que en algún momento echan la culpa de su actitud a sus compañeros. De hecho, seguramente muchos de nosotros en alguna ocasión hemos sido víctimas de esta encrucijada.

Os propongo realizar algunas reflexiones y preguntas que pueden ayudarnos a plantear lo que queremos en nuestros equipos y lo que realmente hacemos para conseguirlo.

Desde el punto de vista de la forma de trabajar, sería bueno plantearse si tendemos a ser individualistas o colaboramos y permitimos la colaboración de los otros en nuestro trabajo. ¿Buscas tu éxito o el del equipo? Un comportamiento efectivo en un equipo supone estar abierto a cambiar puntos de vista y trabajar con humildad. Si tiendes a trabajar a tu manera ¿para qué trabajas en equipo?

 

Un comportamiento efectivo en un equipo supone estar abierto a cambiar puntos de vista y trabajar con humildad.

Conviene tener en cuenta que no todos se sienten siempre igual de importantes en un equipo. ¿Qué haces en tu equipo para que todos os sintáis integrados al mismo nivel? Hay especialistas en crear subgrupos y “club de amigos”. Estos clubs aportan seguridad, exclusividad y generan barreras en los demás. La actitud de apertura en un equipo es la aceptación de crear el mejor equipo con todos sus miembros para conseguir un reto. Pertenecer a un equipo es un compromiso de encontrar en cada compañero oportunidades de complementarnos, y esto nos lleva a hacernos sentir importantes para el equipo.

Si lo vemos desde el lado de la emoción, ¿qué tipo de emociones aportas a tu equipo? Los especialistas en la queja y el inmovilismo tienen aquí su protagonismo. El resentimiento, la envidia, atacar y sentirse atacado nos puede llevar al bloqueo y a formar parte de equipos mediocres y poco competitivos. La energía que gastamos en estas emociones las podemos cambiar hacia otras diferentes como el reto, la ilusión, las ganas de probar y tener más experiencias, la colaboración, la diversión para el aprendizaje etc. Recuerda que está en tu mano tu actitud, no es responsabilidad de nadie más.

En la cooperación ayudo a los demás y celebro sus éxitos; supone plantear si pongo el foco en mi o en el equipo. Trabajar en equipo es un acto de generosidad y compañerismo, sacrificas tus objetivos personales por el bien común, pero ¿hasta que punto estás dispuesto a hacerlo? Hay veces que no reconocemos logros del equipo porque no lo hace nadie. La responsabilidad de romper con esa dinámica es algo personal.

Trabajar en equipo es un acto de generosidad y compañerismo, sacrificas tus objetivos personales por el bien común

Permitir la equivocación en un equipo es otra oportunidad de demostrar humildad y ganas de aprender. Tanto el éxito como el error pueden unir un equipo y, a través de él nos enriquecemos personal y profesionalmente. El error es también parte del camino hacia nuestros objetivos. ¿Cuándo has reconocido que te has equivocado en tu equipo? ¿Qué te aporta el derecho a equivocarse? ¿Cómo trato a quien se equivoca? Detrás de un objetivo habrá un resultado, y luego habrá más objetivos y resultados. El camino que elegimos para llegar a él es nuestra oportunidad de crecer. La equivocación es una de nuestras fuentes de aprendizaje más importantes. Somos responsables de dónde ponemos el foco y de divertirnos en ese camino.

Somos también responsables de las conversaciones que mantenemos con nosotros mismos, tanto como de las que callamos, pues no siempre decimos lo que pensamos cuando estamos en equipo. ¿Cómo puedes ser sincero sin herir a nadie? ¿Y si todos fuerais en tu equipo capaces de deciros lo que pensáis sin molestar? Permitirnos decir nuestra verdad, sin herir, sin imponer y con la intención de crecer como profesionales es un síntoma de madurez profesional.

Hay muchos puntos de vista desde los que podemos responsabilizarnos por nuestros comportamientos. Hay veces que hablar de estas actitudes puede ayudar a tomar conciencia de ellos. También podemos preguntar a nuestros compañeros que piensan realmente de cómo nos comportamos en equipo, aunque no siempre somos tan valientes para hacerlo. Mientras tanto, si conocéis a alguien en vuestro equipo a quien le pueda ayudar estas reflexiones, podéis entregarle este artículo y podría ser el comienzo de una reflexión en común. De hacerlo o no también somos responsables.

 

Autor: José María Heredia Yzquierdo

CS54 – Coach Profesional Senior Certificado